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jueves, 30 de mayo de 2013

Descanso ven a mí...


Gracias a Dios ya mañana es viernes, es una frase que muchos usan, pero en realidad y para ser sincera a mí me queda de maravilla, pues los viernes y sábados son mis días de no laborar y en los que paso todo el día con mi Gordita. En fin, no tengo mucho que pueda o quiera platicar hoy. Estos días han sido complicados, pero he salido adelante. Además mi hijita es mi motor, mi razón de vivir y para seguir luchando.


martes, 28 de mayo de 2013

Al final del pasillo...


Fue un día aburrido en el trabajo, nada trascendente... llegó el momento en que no sabía que leer. He visto algunas fotografías de paisajes, de lugares, de horizontes. No dormí bien, medio comí, estoy en un momento de estrés. Quiero irme ya. Quiero cambiar el tono de mi cabello, a veces no me gusta, en otras ocasiones creo que me agrada, pero por el momento no. Traigo las uñas despintadas, no me he dado tiempo de barnizarlas. El jueves tengo que venir lo más presentable posible, casual formal, bien peinada y maquillada, pues me tomarán foto para el Anuario del periódico, las fotos permanecen, y al menos quiero salir decente. Ya no me queda tanto tiempo para escribir, así que sólo actualizo por el día de hoy.

lunes, 27 de mayo de 2013

Con experiencias ya he reflexionado


He estado pensado algunas cosas hace unos minutos, sobre algo que debo cambiar en mi vida, algo importante, y he tomado la decisión de hacerlo, debo seguir adelante con lo que he decidido... en fin, si todo sale como yo espero quizá puedo ventilar el asunto en cuestión.
 
 
El fin de semana se me pasó muy rápido, creo que no descansé ni disfruté lo suficiente, es lunes, y la verdad es que se ha pasado muy rápido... Bueno, no hice muchas cosas de provecho en el fin de semana que pasó, recogí la casa, pero aún hay cosas que debo acomodar para tener más espacio, hay ropa que no doblé, no lavé... jajaja, bueno el cuidar a una bebé de 9 meses realmente absorbe tiempo y eso sólo lo pueden saber las mujeres que lo han vivido o lo viven.
 
 
Tengo que estar al pendiente de ella, porque está en una etapa de que todo quiero descubrir, quiere caminar y brincarse lo de la gateada, y como me quedé algo traumada de aquella vez que se me cayó de la cama, pues, me mantengo con ella el mayor tiempo posible.
 
 
En el poco rato que mi Gordita se durmió me puse a ver televisión, tenía poco de haber comenzado una película tipo documental llamada La Aparición de Alice, como a mí me gustan mucho las películas de terror, todo lo que tenga que ver con fantasmas y casas embrujadas, pues me dije que nada perdía con verla...
 
 
En tal película, por ser un falso documental, no hay tantos efectos especiales como en las películas de El Aro, o de La Maldición, es una película sencilla, con poco presupuesto, buenas tomas, realmente quisieron crear una grabación doméstica, incluso me pareció un buen recurso una grabación de un celular, que es una de las escenas que da más miedo. Las entrevistas que hacen a los personajes son los que van hilando la historia y narrando los sucesos sobre el acontecimiento del accidente de una joven llamada Alice.
 
 
Me gustó, me gustó la historia y el filme en sí, las fotografías me dieron miedo (no sé si eso varié en cada persona, pues agrego que soy una miedosa de primera). Siempre me he sentido atraída por la historia detrás de un crimen, o la historia detrás de una muerte. La muerte de una chica joven, que además muere ahogada, pues sensibiliza un poco, más al ir descubriendo su doble vida o sus secretos, sus angustias.
 
 
Puedo decir que esa tarde, ya cuando terminó la película y oscureció, pues me dio miedo salir del cuarto, como la casa estaba muy oscura, y sólo nos encontrábamos mi Gordita (dormida) y yo, pues el hecho de pensar que quizá tú no lo ves, pero que puede por un rincón de nuestra casa habitar un fantasma o algo sobrenatural, agregándole mis antecedentes con historias o casas embrujadas pues algo me erizó la piel. Confieso que batallé para dormir. Me puse un poco susceptible. Y lo mejor es no ver por un tiempo esta clase de películas, pues no quiero volver a vivir en mi vida sustos ni nada paranormal, lo que viví fue suficiente...

 
 
 

jueves, 23 de mayo de 2013

Mundos dentro de un Mundo


Ayer me puse a buscar en Google unos libros infantiles que recuerdo que leía cuando era niña... lo malo de este asunto en mi búsqueda, y algo patético, no me acuerdo de los títulos, me acuerdo de las historias, pero no logro recordar el título y menos la editorial. Total, no los encontré. Desde que tengo uso de razón me he maravillado con las historias que he leído en diferentes libros y que he tenido a la mano. Puedo presumir que en mi casa familiar contaba con una gran biblioteca, libros desde ciencia hasta literatura.

Recuerdo no sólo el hecho de leerlos y el contenido en sí, sino la emoción que sentía al tomarlos en mis manos, al hojearlos, palparlos, adentrarme en el mundo que ofrecen. Son momentos que no olvidaré porque me han hecho ser quien soy.

Hay momentos en los que me digo que voy a descansar de leer, más que nada por mi vista, pero no hago caso y sigo leyendo. Leo todos los días. Y uno entre más lee, más encuentra. Entre más descubres, sabes que hay más que leer, más por saber y te vas encontrado cosas interesantes.

Me he encontrado un blog que les recomiendo, se llama Tejiendo el mundo: http://tejiendoelmundo.wordpress.com/. Me pareció buenísimo... me hizo recordar mis gustos por la historia, por lo antiguo, por la arquitectura, por los edificios, lo que hay en las paredes deshabitadas. Siempre me imagino cosas cuando veo casas deshabitadas o lugares deshabitados o en ruinas, al punto de querer saber o imaginar lo que se vivió en ellas.

Y como dice el blog que les comento, hay tanto que contar, tanto por saber y el tiempo es poco y nos apremia.

Espero que mi hijita también entre al mundo de la lectura, es una beba, eso lo sé, pero para mí si es importante que al crecer sea una lectora. Porque yo podré contarle historias, podré darle mi opinión y mi perspectiva ante el mundo, pero el sentimiento, la sensación es personal, y sólo ella podrá descubrirlo y tener su visión.

No se olviden pasar por ese blog, no se arrepentirán, es genial.
 
 
 
 
 

jueves, 16 de mayo de 2013

Lluvia gris




Un sueño anoche tuve
que por instantes te miraba
en el tú estabas tan real
Palabras me decías
y yo te respondía
pero no estás
y no te encuentro
estás tan alejado
de mis sentimientos
más en mis pensamientos constante.
Sueñas con otro amor
de una tarde de primavera
que con abrazos te recibió
y mi alma se encuentra en pena
Más se féliz, no desvaríes
acuérdate de mi al caminar
cuando sólo y triste estés
en la tarde lluvia gris
todo cambiara para ti...


Demasiado sueño tengo yo...


miércoles, 15 de mayo de 2013

Exceso de trabajo

Pues nada, hoy escribiré sólo una línea o dos, tuve exceso de trabajo. Ocupada con notas de futbol que detesto, pero en fin, ni hablar, es parte de mi trabajo. Traigo ojeras, necesito dormir...




martes, 14 de mayo de 2013

Olvidé mi paraguas...

Hace apenas unos minutos el panorama era asombroso, más que nada por los colores que tomó el cielo, como un amarillo, aquí en el periódico nos paramos para disfrutar la visión. Dejamos un poco de ser robots para ser unos humanos maravillados con la naturaleza.

Me encanta que llueva, me fascina ver el ambiente semigris proporcionado por la lluvia generada de días. El clima es fresco. La desventaja es la que nos dan los encharcamientos en la mayoría de la zona metropolitana, un drenaje pluvial poco eficiente, o nada eficiente.

Hay tráfico, hay conductores que les vale que el pavimento esté mojado y generan accidentes. Se multiplican los choques por alcance.

Lo bueno es estar casa, disfrutando de la madre naturaleza, tomando un té y viendo una película, y si es con compañía que mejor.



lunes, 13 de mayo de 2013

Días de lluvia

Sigue lloviendo, eso hace que me duela más mi pierna. En fin. He trabajado mucho el día de hoy, que hasta no salí en mi hora de comida, pero con el dolor de rodilla y pierna, el no poder caminar bien (pues ando cojeando) mejor decidí quedarme tranquilita en mi cubículo, redactar notas, agendar eventos, buscar información cultura, y los atrasos que tuve con pendientes.

Entre nota y nota he visto fotos de mi Gordita, la extraño mucho...

También he visto alguna que otro foto de mi Facebook, por cierto tengo que escribir un gran lista de cosas que odio del Facebook, particularmente de personas patéticas que casi suben foto de cuando están cagando... es patético, y sobre todo cuando tipitos suben fotos de sus 'zorras', de la zorra con la que andan.

En fin, no todo es malo en Facebook, hay gente que escribe cosas interesantes, fotos buenas, propuestas, ideales. Espero yo no ser de la gente patética. Me gusta expresarme pero en cierto modo hacerlo con respeto, no escribir cosas que quizá a la gente no le parecerá o no le interesará.



domingo, 12 de mayo de 2013

La pasión tiene memoria...

Música sublime y es rock...



Que no sea igual

Voy a mandar a hacer un animal,
que se parezca a ti, pero que no sea igual,
que tenga ganas de abortar su sombra y más.
Que pueda andar por las calles y no mirar atrás.





sábado, 11 de mayo de 2013

Me caí y como pude me levanté...

                                                        Me caí, me dolió mucho, pero me levanté...





Ayer en el Día de las Madres me la pasé muy bien, fue un día muy bonito que compartí con mi madre y mi hijita. Fuimos a una sesión fotográfica, pues mi Gordita ya tiene 8 meses, crecen muy rápido y quiero capturar ciertas etapas en fotografía.

Fue mi primer festejo, pues el año pasado estaba embarazada, y pues relativamente todavía no se es madre, hasta el día de alumbramiento.

Amo a mi hija, es lo más importante para mí. Mi amor por ella sobrepasa cualquier cosa. Incluso el ponerme en su lugar y cuidarla de todo y todos. Para terminar mi festejo, me caí horriblemente al salir de una Benavides a comprar pañales a mi Gordita. No sé que me pasó, perdí el equilibrio, sentí un ligero mareo, y supe que iba a caer, y como supe y sentí que iba a caer, yo traía cargada a mi beba, la abracé y agarré su cabeza, la protegí con mi cuerpo, porque temí que se hiciera daño, y todo el golpe al momento de caer al suelo, lo recibieron mis piernas y mis rodillas. Volaron mis zapatos de tacón y mi pantalón de mezclilla se rompió de las rodillas. Y ya después al llegar al suelo, me derrumbé pues ya no pude con el dolor, pero más me hubiera dolido si le hubiera pasado algo a mi hija. No le pasó nada, más que se asustó por la caída y por verme en el piso.
 
 
Ahora, no aguantó las piernas, siento como si hubiera recibido una gran paliza. Me duele al caminar, me duele al sentarme, me duele cuando estiró la pierna... en fin. Tuve que venir a trabajar por el partido mugroso de futbol, ya que cada partidito genera notas, y aquí en el periódico se vive de las notas, sea el tema que sea.

¿Cómo me voy a ir a mi casa? No lo sé... no sé ni como voy a llegar al elevador, no sé como voy a bajar las escaleras. Tengo voluntad, y me aguanto, pero siento dolor tan feo... que quisiera estar en mi camita. Gracias a Dios sólo fue una simple caída de una simple mortal.
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Feliz Día de las Madres


Feliz Día de las Madres a todas las mamis del mundo, especialmente a la mía.



lunes, 6 de mayo de 2013

Azulia Pour Toujours o Escritos permanentes

Después de algunos años de pertenecer a cierta página... le digo adiós... La Página de los Cuentos


Mi (mini) Biografía  (En tal página)

Mexicana de nacimiento y de corazón. Vi la luz una fría mañana de otoño. El reloj marcaba las 11:22 a.m. y el calendario anunciaba el 5 de Noviembre de 1981. Pesé 2 kilos 600 gramos y medí 49 cm. Lloré mucho ese día y al llegar a casa me pusieron entre sábanas rosas, claro hoy en día no es mi color favorito. Me registraron con dos nombres: Soraya Elizabeth. Soy una persona sincera, misteriosa, sensible, romántica, apasionada y demasiado soñadora,super loca, safada, tremenda; soy melancólica, temperamental, caigo en la depresión y en la histeria fácilmente. Mis hobbies son escribir, leer, dibujar y pintar. Como ya lo repetí me fascina leer, no por nada estudio la carrera de Letras Hispánicas en la Universidad Autonóma de Nuevo León.


He aquí, de donde nació ya hace años, el nombre de Azulia... dónde saqué el nombre... no lo saqué de ninguna parte en particular... siempre he amado el azul. En un tiempo el azul era mi color, el azul estaba en mis momentos de felicidad. Ahora mi hija lleva ese nombre, tiene significado para mí... porque fue parte de mí, no sólo un seúdonimo, sino algo más y siempre lo será. La que fui yo en algunos momentos. Es una parte de mi, una época, una vivencia, es mi otro yo. Sé que mi hija llevará ese nombre con orgullo cuando sepa la historia.


Ahora aquí, recopilo lo que llegué a escribir en esa época. Fueron momentos y vivencias, ya sean buenas o malas, pero siempre lo vivido deja algo. Algunos son dedicados, otros no, otros sólo fueron por el hecho de escribir.








27.02.2005



Un domingo de paseo




Ese domingo por la tarde Alberto caminaba por el centro de la ciudad, se encontraba perdido entre calles estrechas. El tráfico era fluído, el clima agradable; era una tarde hermosa en la que se pronosticaban lluvias. Hizo un largo recorrido, se sentía extraño, fuera de sí, tanto física y moralmente por el hecho de no conocer la ciudad. Quedó asombrado con esas casas lujosas e inmensas; tenían grandes patios, árboles enormes y unas hermosas piscinas. Alberto se dio cuenta que se encontraba en las colonias más ricas de la ciudad y todo le parecía bello, como sacado de un sueño; pues había idealizado tantas casas y no estaba acostumbrado a tan grande admiración. Él no estaba acostumbrado a ver esos lujos por doquier porque su familia era muy humilde, vivían en un ranchito a las afueras de Veracruz; se vino a Monterrey para seguir sus estudios universitarios. Llevaba algunos meses viviendo con algunos compañeros de escuela en una casa de renta y ese domingo quiso dar un paseo en esa tarde de lluvia. Alberto salió a recorrer la ciudad. Era un muchacho tan soñador que pareciera que caminaba entre nubes y hasta olvidaba en dónde se encontraba. En una de las calles por las que recorría topó con una hermosa casa que le pareció increíble. Se llenó de sueños y emoción al contemplarla. Cerca del barandal que la protegía había un letrero en el que decía con letras grandes y en color rojo: Se vende. Soñó con ella, se quedó un rato mirando fijamente aquella casa. Era una de esas casas antiguas, bien construida y cimentada; era de dos plantas con muchas ventanas enormes al exterior. Para llegar a la puerta de entrada había unos escalones de piedra; la puerta no era muy grande pero si muy lujosa, tallada en madera con algunos adornos en vidrio cortado que daban reflejos de colores y hacían juego con la madera. El color de la casa era de mármol en tono gris y otras combinaciones. Enfrente de ella un gran jardín con algunas rosas rojas, un camino empedrado y enormes árboles a su alrededor que tomaban el papel de guardianes. La casa estaba deshabitada pero eso no hacia que perdiera su magia, todo lo contrario. El viento jugaba con los árboles y las flores; había un ambiente divertido, después llegó la visita de la lluvia con todo y su música a bañar aquel lugar en el que él se encontraba embobado. Oscureció, era todavía temprano pero la lluvia pintó con su color. Se dio cuenta que había perdido algún tiempo idealizando la casa de sus sueños en la que se pudo admirar su exterior pero no podía transportarse a su interior porque no podía violar las leyes y meterse en propiedad privada. Se despidió de la casa y la miró nuevamente; continuó su camino y pasó por otras bellas casas pero ninguna le hizo sentir lo mismo que aquella casa. Caminó y caminó, llegó a un lugar muy alto, en el que se veía todo el panorama de la ciudad, se veía el horizonte, el cerro y el cielo. Quedó embelesado; sintió el gran silencio, pues desde aquel lugar no se veía el movimiento de la ciudad, ni se escuchaba ruido. Desde lo alto se veían las casas, algunos carros estacionados, fábricas, el metro, un panteón desde lo lejos y hasta la torre de rectoría de la Universidad. No es lo mismo estar abajo y pertenecer a ese movimiento rutinario, que contemplar todo eso desde arriba, se tiene otra visión, se tiene otro sentido y todo te parece tan pequeño, tan insignificante, hasta aquella casa... La gente tiene otro valor pero cuando tus ojos ven y llegan a captar ese movimiento desde otro ángulo, esa altura te da otra perspectiva y puedes comprender que no necesitas más que lo necesario, que no importa que tengas una casa como aquella o que no la tengas. Es importante vivir, sentir y pensar. Alberto se encontraba sumergido en estos pensamientos cuando decidió marcharse. El interior de la casa era él y el exterior eran sus sueños, al fin y al cabo él es un soñador. Con el fresco de la lluvia se le antojó un café y cigarrillos, se le había olvidado salir de su casa con el paraguas pero no le importó mojarse un poco. Después de unas horas llegó a su pequeña casa y se fue directo a su cuarto a mirar el techo como era su costumbre y se quedó profundamente dormido.












Reflejo del envolver y el deformar de los celos


Los celos, no son sólo acciones sino también son reflejos, y por lo tanto apariencias que cubren superficies. K.A.

 
Camino hacia el objeto

que muestra mi reflejo

Lo retienen mis manos

mientras miro mis labios.


 

Se desliza el polvo

que me cubre la cara

la brocha da la curva

que me envuelve el rostro.



Cubro mis párpados

con el brillo dorado

Y mientras mis ojos

ven en el alma el daño.


 

Vivo entre el sollozo

sólo canto gemidos

Todo es tormentoso

no se escuchan latidos.


 

Mi alma celosa

es causa de sufrimientos

Estoy tan afligida

con mis sentimientos.



Veo de nuevo

el objeto que muestra

Mi reflejo, mi mano

lo sostiene.



Me veo nuevamente

estoy afligida

Pienso situación celosa

lágrimas de ayer.


 

Canción que desde

interior tarareo

Sólo son gemidos

y lamentos.



Luz artificial en el espejo

pupilas en río cristalino

Gotas inundan vista

que empaña con furor.


 

Careta que cubre el maquillaje

rostro bajo

Cara pintada de dolor

sin sonrisa pintada.


 

Cortina de cristal

por coraje bañado de celos

Objeto del reflejo apagado

muestras de visiones lastimeras.












Monólogo interior



Estoy en un lugar tranquilo, alrededor hay árboles y el cielo me protege. Hay un lindo cielo azul, con nubes pintadas de las cuales me imagino que son figuras. La brisa juega con mis cabellos y siento el aire fresco en mi cara. Nos hemos separado, pero sólo es distancia física porque aquí puedo sentirte y escucho tus reclamos. Me siento culpable, pero; para ser exacta no sé por qué. Te conté parte de mi preocupación en la carta que te di por la tarde del viernes, no sé si hice bien contarte esas cosas que sólo sumarán tus preocupaciones y ya has tenido bastante; pero me hizo sentir un poco mejor. Tengo que ser más paciente y llevar las cosas con calma y que no se salgan de control, sí le haré caso a tus consejos, reconozco que en este caso tienes la razón. Quisiera marcharme lejos pero aún no tengo esa libertad. Pienso y hablo conmigo misma, no me hagas caso, sólo son palabras en desorden, no; es mi pensamiento en desorden. Ya no te daré más cartas, no es porque crea que le tomas poca importancia a mis palabras, sólo es que te pido respuestas y no me las das. Al final de cuentas siempre quedo como una exagerada que no sabe interpretar bien las cosas. Qué terrible me siento al pensar en la carta que te di el año pasado, antes de Navidad, sé que exageré demasiado pero fueron pensamientos que exageraron un poco las cosas, además; tú me lo pediste. Me extraña que no te hayas enojado pero sí reconozco que fue uno de tantos errores que he tenido y que has aguantado. Me pregunto si antes era mejor, en aquellos años el cielo era diferente, el que te cubría a ti y el que me cubría a mí, no era el mismo. Yo también era diferente. Algunas cosas no han cambiado, mis libros siguen en el mismo lugar, los diarios siguen aguardando otras historias, pero mi pluma se ha chorreado y las hojas se han vuelto amarillas, pero aún no es el fin.












Sammy



El reloj marcaba las 9:00 a.m. Martha se levantó temprano para ir al mercado a comprar verduras para hacer la comida que consistiría en un caldo de pollo y verduras, ese día era miércoles, el mercado quedaba a unas cuantas cuadras de su casa, el camino sería agradable, pues hacía un poco de sol. Martha era una señora muy simpática, de unos 70 años, pero con aires de juventud y gracia, era muy amable con las personas, las vecinas la adoraban. Tenía tres hijos ya casados, una de ellas mujer, llamada María del Rosario, María se casó joven y se fue con su marido, pero con frecuencia la visitaba; otro hijo también estaba casado, Gerardo, pero se fue a trabajar al otro lado; el último hijo, Armando, se casó también pero la esposa y él vivían con la señora Martha para que ella no se quedara a vivir sola, pues su esposo hacía tiempo que había fallecido de cáncer de pulmón. Armando y su esposa Laura tenían una hija, Samantha, que acababa de cumplir 10 años; Armando y Laura trabajaban casi todo el día, volvían hasta la tarde a su casa. Así que la señora Martha cuidaba a la niña, era su adoración, la mimaba y la complacía en todo lo que la niña quería. Martha baño y cambió a la niña, le puso un vestidito celeste con calcetas del mismo color, unos zapatos negros y le recogió el cabello en dos chongitos, sus caireles caían gustosos, el color de sus mejillas como pétalos de rosa, su cabello brillaba como el sol. Salieron de casa, Martha se apresuró a cerrar la puerta principal y el barandal, caminaron por la banqueta; la niña agarrada de la mano de su abuela se distraía viendo por todas partes; la abuela pensaba en lo que compraría, haciendo sus cuentas mentales; la niña entonaba algunas notas musicales. Se acercaron al puesto de verduras, el señor del puesto gritaba con todas sus fuerzas para que la gente comprara; Martha sacó su red de la bolsa de mano para poner ahí lo que escogería de mandado, escogió la zanahoria, la papa, la calabaza, y así mientras escogía la niña se le desapareció, enfrente del mercado había un pequeño parque en el que había unos columpios, la niña corrió hacia allá y Martha no se dio cuenta, se olvidó por un rato de la niña y Sammy, así le llamaban de cariño, se divertía y agarraba vuelo en aquel columpio, el faldón de su vestido volaba al compás de la velocidad del columpio. Mientras tanto, Martha seguía escogiendo repollo, cilantro, tomate, cebolla, elote; sumergida en el mundo de las verduras. El señor del puesto le hizo la cuenta a Martha, fueron más de cien pesos, pero tenía que aprovechar para llevar lo necesario. Después de un buen rato, Martha se acordó de Sammy, se desesperó porque no la veía, nadie pudo decirle a donde se había ido la niña; Martha recorrió los pasillos de aquel mercado con la angustia y la desesperación que todo su ser despedía y se culpó por no haberse dado cuenta, se culpó de su irresponsabilidad, pues no debió de haberle quitado los ojos de encima, ese descuido tal vez le costaría muy caro. Martha preguntaba y preguntaba, no había respuestas; tiro la bolsa de las verduras y lloró desconsoladamente, sus rodillas golpearon el piso; las personas la miraban aturdidos sin saber que pasaba, miradas curiosas por doquier. Unas señoras se le acercaron a preguntarle que le pasaba, ella, sólo lloraba, culpándose por lo sucedido. Su voz se entrecortó y de su boca sólo salieron lamentos, las señoras la levantaron, le arrimaron una silla y le dieron un vaso con agua. Martha al fin pudo hablar, les dijo que por un descuido, su nieta se le había perdido y que no sabía dónde se había ido, aparte nadie sabía decirle si la habían visto pues a esa hora del mercado hay tanta gente, tantos niños que era difícil poner atención a cada uno de ellos. Las señoras la tranquilizaron y le dijeron que tal vez la niña al rato volvería, que seguramente no se había ido muy lejos y que no era necesario alarmarse tanto. En el lugar de la otra escena, los columpios crujían y se balanceaban con el viento fresco que soplaba, Sammy no estaba ahí, ya no se columpiaba, ya no se mecía; los columpios estaban vacíos; ella, había desaparecido. Las horas transcurrieron pesadamente para Martha, sentía que el corazón se le salía, su cuerpo sentía miedo. Además que le diría a Laura y Armando cuando salieron de trabajar, la culparían a ella. Pues sí, había sido su culpa. Horas antes cuando Martha seguía escogiendo la verdura y que todavía no se daba cuenta del error que había cometido en no cuidar a su nieta como era debido, en un ecotaxi, se encontraba un tipo con gafas negras, expresiones duras, cabello ondulado y oscuro, tez morena, vestía una camisa blanca y un pantalón café había estado observando a su alrededor, esperaba el momento de hacer algo; vio a Sammy y le gustó, observó todos los movimientos de la abuela y de la niña, esperaba un momento, el momento más adecuado. Se le salieron los ojos cuando Sammy corrió a los columpios y espero para acercarse a ella..., no hubo gritos, algunos forcejeos, el ruido de un motor, el miedo en los ojos de la niña. El carro desapareció. Sammy no pudo articular palabra alguna, sus ojos se llenaban de lágrimas que corrían por sus mejillas. El hombre la amenazó, la asustó, le dio indicaciones, le dijo que no gritara sino le daría unas cachetadas. Ella tuvo miedo, gritaba en silencio. Se preguntaba que haría con ella, a donde la llevaría; recordó a su abuela y a sus papás que preguntarían por ella. El hombre seguía conduciendo, sentía placer por lo que había hecho y se le escapaban algunas carcajadas de vez en cuando; llegaron a un lugar baldío en el que no se escuchaba ninguna alma, donde los gritos no eran escuchados sólo los silencios, en donde las desquebrajadas paredes eran testigos mudos de atrocidades, donde yacía el miedo y el dolor. El hombre aventó a Sammy bruscamente en el suelo, ella gimió de miedo y de dolor, él le dio varios golpes en el rostro, ella lloró, él le rasgo el vestido, ella lo arañó, él se bajó el pantalón, ella gritó, él se revolcó, ella sintió temor, él la golpeó, ella ya no sintió dolor. Siguieron buscando a Sammy por horas, se le dio aviso a la policía de su desaparición. Martha lloraba desconsoladamente en la cocina, las verduras no las utilizó, no hizo la comida, sólo pensaba en Sammy. Armando y Laura desesperados, se preguntaban por qué había pasado semejante tragedia, esperaban que sólo fuera una pesadilla, ni siquiera sabían que había pasado con su hijita. Al día siguiente, como sucede todos los días se narran sucesos en las noticias que lo dejan a uno con la boca abierta, que cambian a la sociedad pero la sociedad no las cambia, se narró la tragedia de Sammy, y en donde se había encontrado su cuerpo, pero no se sabían dar las señas del hombre que la había robado, se dijo que había sido violada y atacada, había fallecido a causa de los golpes en la cabeza. No hubo algún consuelo para la familia, sólo un dolor inmenso que nada podría borrarlo. Asistieron todos los familiares, amigos y vecinos para rezar por el alma de Sammy. Así como mi historia, hay tantas historias reales en los que no merecen un final así.












Memorias de mujer




Ese día del mes de mayo perdí mi concentración por la mañana. Sentí la angustia viviente en mi pecho. Mis amigas reían a diente pelón y yo sólo disimulaba mi estado. Las palabras del maestro de Literatura IndÍgena retumbaban en mis oídos pero yo no podía interpretar ni codificar, no quería, para colmo me pidió que leyera mi ensayo y nadie se daba cuenta que en mi garganta había un nudo que provocaba dolor. Caminaba por el corredor de la escuela, arranqué unas hojas de un árbol cercano y las hice pedacitos; miré al cielo, los rayos del sol me encandilaron. Media hora después de estar y no estar con mis amigas, se marcharon. Di algunos giros y sentí como había perdido el equilibrio, la sensación de perder el control es terrible, sobre todo, cuando sabes que depende de ti. Ahí estaba, sí, ni siquiera lo sabía. No me había dado cuenta. Se veía feliz, sin preocupación alguna. Tan pronto se había olvidado de mí, y sé que con frecuencia eso ocurre, pues, ahora los sentimientos ya no son tan profundos. Fui al baño después de haber visto...no quería salir, no era tanta mi necesidad, sólo quería esconderme y elegí un buen lugar, ahí nadie podía molestarme. Lloré no sé de qué, pensé en lo que haría y salí con la cara lavada. De nuevo horror, ahí seguía, vi su reflejo por una ventana, aún no se marchaba. En todo ese largo tiempo ni siquiera se había tomado la molestia de buscarme, creo que fue eso lo que me dio más coraje, no, no es cierto. Lo confieso, fueron sus expresiones de alegría, cosa que jamás había mostrado conmigo, no en ese grado. De súbito desapareció, ya no estaba en aquel lugar. Subí escaleras y me quedé en un rincón esperando. Pasaron horas antes de que volviera, me desesperé y unos minutos después me tope con aquella persona que sólo mostró indiferencia. Seguía a lado de la mujer con la que lo había visto desde el mediodía y se fue con ella, sin saludarme siquiera. No me pude aguantar, no pude controlarme y decidí irme. Pero la historia se repetía, yo corría a aquel lugar a esconderme a pensar, y ellos seguían ahí conversando felices. Esperaba sentada viendo el pasto, esperando a que llegara la hora y se acordara de mí. Recuerdo esa tarde lluviosa del jueves, del mes de mayo, sentada en lo que de nuevo la indiferencia se me presentó y escapee, pero de lado contrario. Me encontraba agitada, desesperada y angustiada, y pude escuchar como latía mi corazón, sentí mis piernas correr porque yo lo había ordenado. Las gotas de lluvia caían sobre mi rostro, nublaban mi vista; la mochila estorbaba más que me pesaba. Mis sentimientos eran mi gran carga, seguía corriendo para alcanzar...y el sonido de un claxon me despierta, caigo, un señor me levanta, doy las gracias. Ahora otras gotas mojan mi cara y sigo corriendo. Estoy más cerca de mi objetivo y me doy cuenta que he perdido mi reloj y que mi mano derecha sangra. Me entristezco. Gotas de lluvia caen sobre mi cabellera. Me siento, un anciano se me acerca y me dice que es un bonito día de lluvia y que no debería de mojar mi rostro con otras gotas que no sean más que de lluvia. Me retiro. Veo por la ventana del autobús y por allá va él, caminando despacio. Lo observo, veo su rostro y le mando un mensaje de amor con el viento.












Otra ventana a la vida social




Cada día, si observamos las calles cuando salimos a la escuela o al trabajo; si viajamos en carro o en camión podemos darnos cuenta que hay muchas paredes manchadas de pintura y tachadas. Pero detrás de cada graffiti hay un grito silencioso que clama ser escuchado.

Han surgido dudas en cuánto al tema en cuestión; ¿por qué la sociedad necesita escribir en los muros? ¿es un medio popular de comunicación?¿los graffiteros son críticos de la sociedad?¿son las voces de la calle? La respuesta está en las mismas preguntas. El graffiti pertenece a la cultura popular por el hecho que expresa y es auténtico, es creativo y significativo.

El graffiti nos da una lectura de conciencia que opera discursivamente transformando o aceptando el sentido que recibimos, y ese sentido ya es propio. También nos muestra la realidad social y van dejando huella de su comunicación; sabemos que se ha convertido en una praxis nocturna en la que a veces es espontánea u organizada, individual o en grupo; en el que el aerosol juega un papel importante, los trazos inacabados dan cuenta del apuro para eludir de la persecución policial.

La ciudad es un vasto escenario de los graffitis que la decoran, es como una ventana con un mirar distinto que lucha por despertar la reflexión. No confundamos el graffiti que tiene como armas la expresión y comunicación con las pintas de vándalos o “cholos” que escriben en paredes nombres o rayones porque no expresan más que diversión. Es diferente la personas que rayan por diversión, a la personas que rayan la pared para ser escuchados con la técnica del graffiti porque están hartos de que nada cambie, porque expresan, critican, gritan y reclaman un mundo mejor.

Los graffiteros abordan la cotidianidad, es decir, la crítica de la vida cotidiana, de hechos públicos y políticos y se vuelve un espacio abierto para pensar, comprender y reflexionar. El tipo de lenguaje del graffiti es claro y muy directo.

En conclusión el graffiti es uno de los medios de comunicación en el que las paredes hablan, algunos estarán de acuerdo otros no. Todos tenemos la necesidad de expresarnos y de comunicarnos y para algunos la calle es un buen lugar.












Halcón a medias



Por el cielo paseas lentamente

andas buscando tu felicidad,

con tus ojos tristes ves el mundo.

El sol se esconde tras la tarde oscura

la gente sigue muy feliz,

y en cambio tú...

sueñas echarle las garras y perderte.

Miro tus grandes uñas, ya tan inútiles

perdieron las fuerzas de tanto luchar.

Como tú, yo también he luchado,

mil veces me he vuelto a levantar.

Como tú he querido desaparecer,

huir del mundo;

pero yo no me he podido escapar.












28.02.2005



Una Noche de Entrega

Veo a cada momento

esa luz resplandeciente

sobre tu rostro frágil

delicado ardor.

El lapso de tiempo

aquella unión

sin inhibición

nos encontramos los dos.



Permanecimos en silencio

arrojando la pasión

en cada rincón del ser

seguimos el juego del amor.

Acomodaba tu rostro

en mi pecho,

nuestra unión...

tocando el cielo.












Buscándote y Esperándote


Buscándote, pero aún no te encuentro

Esperándote, pero nunca llegas

Tan curiosa por saber si te encuentro

Tan desesperada por saber si ya llegas.



Buscándote, con mis pasos rápidos

para no llegar tarde

Esperándote, para que acabes con esto

para ya no tener que buscar ni esperar.



Ves como estoy sobre el suelo

deshaciéndome por el hielo

que no me basta mi empeño.


 

Ven, no me hagas

buscarte y esperarte más

No hagas que se apague la chispa

o ven, y enciéndela de nuevo.












Soy Algo Más



Existir y no existir

existencia ligera

existo

se qué existo

pero no sé

porque existo

¿alguien pudiera decirme?

estoy hablando

¿alguien me escucha?

Miserable pluma

Existir

Yo soy la existencia misma

Vivo

quizá no me había dado cuenta

¿cuánto tiempo perdí?

Respiro

Estoy aquí...

Me puedes ver,

pero soy algo más que un cuerpo

date cuenta

No solamente tengo movimiento

soy algo más...

¿lo puedes comprender?

soy algo más...












La Apariencia no es sincera


La diversidad de las cosas

se bañan

en un barniz

ocultándose

de su verdadera apariencia

Los propios hombres

han trazado su superficie

dando una apariencia misteriosa

pero yo sé

que mi pluma

es algo más que pluma...












Estoy Viva...




A veces nosotros mismos ocultamos la palabra "existir", y a mí se me ha metido tanto en la cabeza. Pienso que por ciertas causas olvidamos lo importante que somos todos, pero la propia vida es misteriosa. Y la existencia lo es más. La gente vive al día y no se da realmente cuenta de todo nuestro entorno. Se levantan muy temprano para irse al trabajo, viven pegados a un objeto llamado reloj, al regresar a su casa, piensan en como hacerle para ganar algo llamado dinero; y su vida gira en ese papel ¿valioso? y no "viven". No se dan cuenta que somos seres vivientes maravillosos y estaremos tal vez un instante en este planeta, y con un demonio, no sabemos valorar todo este mundo, ni nuestro propio entorno, y la mayoría de las veces no la pasamos quejándonos de todo. Sabemos que nos rodeamos de cosas materiales, algunas necesarias, otras innecesarias, todo lo que tenemos para nuestro bien propio hay que agradecerlo. No deberíamos pensar tanto en las cosas que nos gustaría tener y en las cosas que no tenemos sino agradecer lo poco o mucho que nos pertenece.La gente viaja, va a la playa, y dice: ¡que bonito es el mar!, el cielo es azul, el mar es verde, los árboles, los pájaros, el arcoiris todo es bello. Estamos rodeados de grandes maravillas. Pero desgraciadamente sólo lo vemos como "cosas"...












Enséñame el Arte de Vivir


Tierra, serena tú mi sangre

que ya perdí la llave

y perdí la puerta,

destrocé el cerrojo

maldije mi vida

y estoy arrepentida.

Mejor guárdame

en un lugar seguro

que yo no tengo apuro.

Dame a respirar

el aire sin dolor.

No me regreses

el tiempo,

deja que se vaya ya.

No me olvides, o

deja que me pudra

y volver a germinar,

renacer en ti.

Haz que resplandezca

el brillo que hay en ti

Haz que renazaca en mí

la esperanza de vivir.












9.05.2005



Kessia o la Imposibilidad del sentir


¿El amor es, en fin, lágrimas dulces, quejidos, suspiros,lamentos, que brotan en la amarga soledad?

¿Es acaso escribir poesías tristes o lo que sienten las almas al llorar?

E.D.

Para Werther




Ella estaba sentada en la silla de su cuarto, a lado de su escritorio, viendo por la ventana, observaba las estrellas; la luna iluminaba su rostro, su rostro afligido. En su interior emanaban dolorosos quejidos que provenían del alma. Por su cuerpo corría sangre hirviendo, era rabia, desesperación, dolor, duda, con lo que en aquel momento lidiaba.


                                                            *   *   *



Sí, ayer fue mi cumpleaños, le dije a mi tía por teléfono cuando se disculpó por habérsele olvidado. No te preocupes-le dije- suele suceder. Sinceramente, no quería recordar ese día, teniendo presente que fue ayer. Estaba tan entusiasmada por cumplir otro año más de vida, o mejor dicho, ¿un año menos de vida?. Habíamos quedado de escaparnos de la escuela, sólo iría a presentar en mi primera clase, y después... iríamos tal vez a celebrar.

Roberto llegó a la hora acordada, se veía muy guapo. Vestía un traje azul, corbata del mismo color, llevaba en la mano derecha un ramo grande de flores rojas y con la otra mano cargaba una bolsa de regalo. Dejó las cosas en el suelo, y me dio un gran abrazo. Yo se lo devolví con la misma alegría. Feliz cumpleaños princesa-me dijo-.

Yo estaba muy feliz, por la mañana me había sentido muy mal, tenía muchas nauseas, mi estómago me dio tantas molestias, en clase, una o dos veces, fui al baño a vomitar. Aún así, la felicidad me embargaba y el ver a Roberto mucho más.

Caminamos hacia el autobús. Le dije a Roberto que me sentía un poco mareada y con algo de sueño, que no quería que esas cosas estropearan el festejo. Roberto decidió llevarme a su casa, ahí dormiría un poco y después ya descansada; celebraríamos mi cumpleaños.

Estábamos tan contentos, pues dos días después de mi cumpleaños, celebraríamos nuestro aniversario, cumpliríamos dos años de noviazgo. Un mes de festejos y de alegrías. Bueno, eso era lo que yo creía.



                                                              *   *   *



En esta noche clara, en esta noche cálida, quiero yo perderme por un bosque verde, sentir la espesura, escuchar los pájaros, el canto, el murmullo de un bosque. Quiero correr entre flores, tumbarme de espaldas y ver el claro cielo, ver las nubes moviéndose, ver las gaviotas partir. Tal vez, encuentre un tronco en el que pueda yo sentarme a pensar, a reflexionar. O quizá, quiero columpiarme entre ramas ligeras, bañándome de gotas de rocío. Libertad, libertad, libertad...

¿Y tú dónde te encontrarás? ¿En quién pensarás? ¿Matarás tus recuerdos? ¿Vivirás en ellos? Recordarás ese primer amor que sentiste en lo más recóndito de tu ser. Recordarás el roce de los labios primeros, llenos de veneno que prendieron cada gota de sangre y se escuchó el latir de tu corazón.

Y yo, y yo estaré muriendo, del bendito amor, acabará con cada uno de mis huesos, con cada parte de mi cuerpo, de mi sangre, de mi ser, de mi corazón. Tú caminarás por las calles de recuerdos y de ilusiones perdidas. No sé si eso te hará llorar o amar más, odiar más, sentir más. Y cada recuerdo tuyo me matará.

Sentías lo mismo con ella, alguna vez reíste y te sentiste el hombre más feliz por tenerla entre tus brazos. Era tu amor, era un cielo distinto aquel que los cubría, el sol los abrigaba y tú la protegías del invierno mientras yo me preparaba para esperar la primavera.

Había enojos con ella, y después reconciliaciones. La arrullabas y le cantabas una canción mientras sus párpados se cerraban. Te llenó de caricias y besos, de palabras dulces, de amor, de apoyo, de veneno. ¿Qué lugar tenía yo en tu vida mientras ella la ocupaba toda? El cielo no es el mismo. El mar de mi desesperación nace de las olas enfurecidas.


                                                                *   *   *


Llegamos, me tumbé en la cama del segundo cuarto. Roberto me quitó los zapatos, me dio un beso en la frente y en los labios. Me dijo que descansara, él saldría a comprar comida, así cuando yo despertará estaría todo listo. No tendríamos que guisar.

Escuché sus pasos alejarse de la puerta. Observé aquel lugar acogedor, en aquel cuarto había muchos libros puestos en un escritorio y en un armario. No pude dormir. Me levanté de la cama para curiosear, hojeé algunos papeles, algunas revistas y me topé con una carta fechada, con un nombre de mujer. Una mujer que yo conocía y que por casualidad me caía mal.

Palabras, palabras que no entendía o que no quería entender. Descubrí ciertas cosas, la carta no era dirigida, sólo había narraciones de algunos hechos de los cuáles yo no estaba enterada. Roberto la escribió, decía cosas de una tal Berenice; de cómo la conoció y cómo se interesó en ella y cómo dejo las cosas por la paz. Había otro nombre de mujer, Isela, pero sólo era una pequeña mención.

Esa carta eran sentimientos escritos sobre esa mujer, Berenice. Mi ahora rival. Ella es amiga actual de Roberto. Es una persona hipócrita y falsa, se lo dije en una cuestión a Roberto, no se enojó. Y si se hubiera enojado por mi comentario yo estaría más furiosa. Al contrario, Roberto me confesó que Berenice era una mala amiga, pues, sólo le hablaba por conveniencia y que estaba tratando de cortar todo lazo de amistad con ella. Eso ahora me tranquiliza.

Confieso, me dio tanta rabia, leer esa carta. Roberto le declaró sus sentimientos a esa, unos días antes de conocernos. Pero la fecha coincide cuando el y yo estábamos tratando de conocernos. Así que mientras me escribía poemas y cartas, él enamoraba a otra. Y yo, yo era la estúpida en todo esto.

Lloré de coraje, de rabia; sentí desesperación. Un grito se ahogó en mi interior y sólo espere. Me acosté en la cama. Fingí estar dormida. Roberto llegó y besó mi mejilla, me observaba, y yo por dentro quería darle de golpes, por haberme mentido. Me dijo que yo era la mujer de sus sueños, la única en su vida, que había tenido una novia pero que fue infeliz, y que ahora conocía la felicidad a mi lado. Me pregunto si todos los hombres dirán eso. Me sentí engañada.

Fingí despertarme, Roberto me pregunto sí tenía hambre, contesté afirmativamente. Él se veía contento, pero yo, yo estaba que me llevaba la fregada. Mientras comíamos le dije algunas indirectas, mis palabras eran agresivas, él, se dio cuenta. Me preguntó que me pasaba.

Unas horas después, mi silencio se interrumpió. Grité todo, le conté que había leído, que me había tomado el atrevimiento de leer un escrito que pertenecía a él. Se lo mostré. Él se quedó confuso. Le grité un montón de cosas, sobre su engaño, sus mentiras. Él dijo que ese escrito había sido una estupidez, algo pasajero, que no significaba nada y que era la verdad, que no me mentiría.

Su justificación tenía lógica, acepté sus confesiones respecto a ese asunto. Le dije tantas cosas feas, que lloró y yo también lloré. Ambos nos habíamos herido profundamente. Pero el sentir no se lleva bien con mi razón. No, no tenía lógica mi sentir.


                                                            *   *   *


Me pregunto el por qué de esta tristeza que inunda mi ser. Aparentemente estoy bien pero hay ciertas o muchas cosas que me molestan, siento que ya no es lo mismo, algo ha cambiado. Lo que pasa es que aquella ilusión ha desaparecido; hay cosas que ciegan, que te vuelven ignorante y cuando te llega el conocimiento de las cosas, por lo general encuentras decepciones. No sé si me he decepcionado pero reconozco que me ha sorprendido y tengo tanto miedo en seguir permitiendo algunas cosas que me desagradan.


Todavía siento rabia por aquel asunto, ya lo hemos arreglado, creo, las cosas ya se dijeron, fue algo pasajero pero me hirió profundamente. No sé si lo he superado, soy una tonta si me dejo llevar por ese mal asunto. Los sentimientos son confusos, como alguna vez me lo dijo él. Bueno, quizá así lo sea, ese es la imposibilidad del sentir.


                                                             *    *    *



Hace algunos días hablemos nuevamente Roberto y yo sobre aquel mal asunto, que nos hirió a los dos. Me lo confesó todo. Le creí, tenía seguridad, confianza en lo que me dice. Se notaba que estaba sufriendo. Sus ojos estaban tristes. Me pidió que afrontáramos ese asunto y todo tipo de cuestiones que puedan presentarse, que afrontáramos los obstáculos que pueden presentarse en nuestra relación. Que camináramos juntos, por el mismo camino, tomados de la mano, venciendo todo, venciendo la maldad. Le dije que lo perdonaba, pero que me comprendiera que me era muy difícil olvidarlo por completo. Pues la herida no había sanado, aún no.

Aceptó lo que le dije, se enjugó sus lágrimas, yo las mías, y nos dimos un grande abrazo. Después comenzamos a platicar de nuestros sueños, de nuestras esperanzas. De los viajes que realizaríamos juntos, en fin, de nuestra vida compartida.

                                                                *   *   *

Ella, sigue viendo por la ventana, ve personas pasar. Las ramas de los árboles se mecen. El ambiente es nostálgico, cantos del corazón se escuchan lejanos. Almas que sienten que vibran, que lloran. Sentimientos que consumen el alma, no tienen significado alguno, no tienen importancia pero están ahí para hacer lucha, para matar nuestras defensas. Pero no pueden matar nuestro sentir, eso es imposible.












Lluvia en los ojos



Toda la semana ha llovido. Desde anoche el cielo se nubló y empezó a ventear muy fuerte; hubo una ligera llovizna antes de dormirme. Amaneció lloviendo. La temperatura está ligeramente más baja que en días anteriores. Sigue la nublazón, y el ambiente es semioscuro. Me gusta el sonido del viento, el ruido de la lluvia, la lluvia misma, el ambiente que hay ahora; tengo la oportunidad de ver la alegría de los árboles con este clima, el recibimiento que le hace la tierra al agua; el desplazamiento de ésta, la brillantez de las piedras después de su baño, el resplandor de las flores, la esplendidez de la hierba, la gracia de las gotas, el vaivén de las nubes, el rumor de los mismos árboles, la voz del río acompañada por la unión y el rumor de la lluvia al entrar en contacto con sus aguas. Y mi corazón se llena de nostalgia...en mis ojos hay también lluvia porque no ha llovido esperanza.












Para ella



Que haría yo sin ella

aquella mujer...

que lucha por la vida

por su familia y sus hijos.


 

Aquella que siempre dice

la verdad

que no sabe esconder

su rabia;

que tiene el don de la

palabra.



Esa que siempre se

le ve alegre

y cuando triste

se me parte el alma.



Que me duele verla sufrir

me alegra verla reír,

esa que siempre sabe

luchar y enfrentar la realidad.



Esa mujer tan claridosa

que siempre dice las verdades

aquella mujer que me dio la vida

la que me aguanta cada día.



Nunca tendré con que pagárselo

siempre con que agradecérselo

esa mujer de la que hablo...

es mi madre.












17.08.2005

 


Espera Otoñal



Después de dormir, pensar y no soñar

se encuentra un sueño sin final,

en el camino del andar,

en una espera otoñal

de los labios al besar.



Un rostro en el ventanal

una huida sin pensar,

en el alcance emocional,

de unos ojos al llorar

cuando se pretende amar.


 

Después de dormir, pensar y no soñar

se encuentra un sueño sin final

de tu sonrisa al recordar,

y de tu voz al escuchar.









Una tarde nublada, viento, ritmo y movimiento. Gente pasando. Ruido, cantos. Pensamientos, hojas y un poema, un poema de amor...tuyo.

Minutos..., estoy aquí. Tú ya no estás y te contesto... (algo que ni siquiera me preguntas)


Una tarde del 17 de marzo del 2004




Contestación a mi Amado

Aquí en la tarde nublada

he esperado tu llegada

más sola, triste y angustiada

he permanecido callada.


 

El viento me ha despeinado

mi corazón se ha ofuscado

Las manecillas se han parado

porque tú no estás a mi lado.



Dices que me quieres

pero, ¿Por qué no vienes?

y al tiempo detienes

¿qué ya no me quieres?


Ya me he despedido

tú me has echado al olvido

falta de nulidad has tenido

más yo sólo te he querido.


 
Soledad que me espera

al llegar la primavera

pues todo esto es prueba

que mi corazón se quiebra.


Horas y minutos van pasando

lecturas que sigo recordando

palabras que van dejando

huellas que camino resquebrajando.



Poco es lo que se ha dicho

tanto es lo que he sentido

sólo ten en cuenta amor mío

que ya palabras te he respondido.



Con amor Elizabetha












En los brazos del amor



Me detengo al mirar tu frente

quiero así siempre verte

deslizando las manos firmemente

estoy sólo aquí para amarte y quererte.



Mientras tus dedos juegan conmigo

yo me pierdo con tu brillo

analizando tu risa de niño

no puedo hacer otra cosa que estar contigo.



La seda sobre la alfombra

respiro aquel aroma,

me tocas estrechandome tu sombra

y otra vez no me despego de tu dulce cama.



MIs brazos te buscan en el aire

mi boca suele buscarte

y mis manos sólo quieren tocarte

ahora culpa tienes tú que viva para amarte.











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