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miércoles, 5 de febrero de 2014

Este jueves, un relato: En prisión


"Recargada en una reja que da hacia la celda del ala psiquiátrica, la encontramos, pensativa, su mirada es fría y un tanto perdida, pero no lo suficiente como para dejar ver un aire de melancolía".
Diario de Querétaro


Basado en un caso de la vida real...




Desde hace algunos años me ha interesado estudiar la conducta del ser humano y el comportamiento de éste en la sociedad. Como seres humanos pienso que somos iguales, pues tenemos las mismas oportunidades, la elección, el libre albeldrío, como personas somos diferentes por nuestras formaciones, valores, creencias, ideas y experiencias.

En fin, me preguntaba si los hombres nacen malos o es la sociedad la que lo va corrompiendo, aunado a sus experiencias, vivencias. Y qué acontecimientos te llevan a realizar actos terribles e inhumanos. ¿Qué genera la maldad? ¿Hay una naturaleza perversa en el ser humano? Estas y otras ideas habitaban en mi cabeza, pues me habían dejado la tarea en clase de criminología, y haciendo prácticas profesionales me encomendaron estudiar el expediente de una madre asesina, de Claudia, recluída varios años en el Cereso Femenil de Tepepan, D.F.

Antes de que se autorizara mi visita al Reclusorio, tomé entre las manos, los papeles que ya con anterioridad había leído sobre los acontecimientos del triple crimen el 24 de abril de 1989, la noche de la tragedia, expediente que ya muchos habían leído, pero aún nadie podía comprender.

Es una de las 180 presas. Lleva 24 años interna en el anexo psiquiátrico del Reclusorio de Tepepan, le faltan algunos años más por salir. Saldría libre en el 2019, según el Juez.

Yo era una niña cuando sucedieron los hechos, y ahora que me ha tocado estudiar este caso me entusiasma, pero las relecturas reviven lo acontecido y me da pavor sólo de pensar en lo qué paso, siento escalofríos y un poco de nerviosismo. Sí el Dr. Cárdenas supiera, quizá no me hubiera dado a mí este caso, pero soy humana y no puedo ser tan insensible. Bueno, es hora ya.

Cruzo el pasillo y giro hacia mi izquierda, atrás de mí camina una custodia, no dirigimos palabra, sólo expresión corporal, no sale de mí palabra alguna. Y veo que la interna me espera ya.



- Buenos días Claudia, me permite hacerle unas preguntas -me dirijo a ella mirándole sus grandes ojos.

- Sí, me dijeron que vendría hoy -murmura-.

- Sé que han venido ya muchos en todos estos años. No sé si le moleste que retomemos su expediente.

- Nada en estos años han hecho, así que no habrá diferencia.

-Quizá, pero vamos a ver qué pasa.


Dirije su mirada hacia la pared blanca, mirándola con detalle y se queda en silencio como si yo no estuviera ahí.


- ¿Claudia? -la interrumpo- ¿Me puede describir lo que recuerda sobre aquélla noche del 23 de Abril?

- Me gusta tu cabello -me dice- Así era el mío antes. ¿Tú no eres igual verdad?

- ¿Cómo igual? ¿A qué se refiere? Bueno, le preguntaba si recuerda aquél día, ¿me puede platicar sobre aquel día?

-"Mi esposo y yo peleábamos, siempre peleábamos. Subí a la recámara y me acosté. Supongo que los niños ya estaban dormidos. Tuve muchas pesadillas esa noche. Me hablaban las voces. Dormía y soñaba. Yo oía mucho ruido en la planta baja, pero bajé y no había nadie. Y yo escuchaba como si hubiera guerra, nos querían matar a todos. Y las voces me ordenaron, me ordenaron hacerlo, me dijeron que tenía que matarlos. Las voces me decían que Mazatlán era un espíritu y que Sinaloa ya no existía. Era una guerra, ir y venir, comencé con el niño. Fui por el cuchillo. No me acuerdo cómo fui por él. Sí me acuerdo del cuchillo. Me acuerdo que sí me agaché. Creo que estaba llorando. Iba a empezar, es más, comencé. Cuando brincó su sangre, yo desperté y vi la realidad. Entonces empezó a llorar el niño. Yo lo agarré, le doblé la mano. Me acordé que no tenía las llaves... De repente llegó mi niña y me dijo, Mamá ¿qué tienes? ¿qué está pasando? No le hagas daño. Nada mi hijita, no hay problema -le dije. Duérmete. Entonces vi que se fue. No me acuerdo qué pasó".

- Sabemos que apuñaló a sus tres hijos, ¿qué fue lo que la impulsó?

- Todos lo dicen, yo no lo recuerdo. Todos me lo preguntan -mira sus manos-.

- Lo sé. Queremos ayudarla para que pueda salir en libertad antes del año determinado -le digo para tranquilizarla-.

-Las voces me dijeron que lo hiciera. ¿Tú sí me crees?


Su pregunta da vueltas en mi cabeza. Escucho el golpe de la custodia en la puerta. Mi tiempo se ha terminado. Veo a Claudia como una mujer normal, aseada, buen semblante, a sus 57 años aún es atractiva. No entiendo que la habrá llevado a cometer tal filicidio.

Otro golpe en la puerta me despierta y veo que sigo sentada frente a Claudia.


- Tengo que irme Claudia, gracias por concederme esta entrevista -le extiendo mi mano para despedirme.

-Mis hijos me esperan en casa, ahí están y estarán cuando salga -me dice, con esa ternura de una madre-.
 
  
 
 
 
 


Claudia Mijangos
 
 
 
 
 

15 comentarios:

LAO Paunero dijo...

Un relato con un planteo serio Azulia.....

Azulia Chávez dijo...

Gracias Lao, la verdad fue algo así que escribi super rápido, ya que me enteré muy tarde de la convocatoria. Pero es una historia real, la de esta mujer.

Natàlia Tàrraco dijo...

Bucear en los abismos y simas del cerebro humano me deja atónita, perpleja, incapaz de juzgar ni de sentenciar.
Hechos reales que superan la ficción, personas dulces que albergan un sombrío laberinto.
Un besito, Azulia.
Complicados y fascinantes en todos sentidos, seres humanos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Bucear en los abismos y simas del cerebro humano me deja atónita, perpleja, incapaz de juzgar ni de sentenciar.
Hechos reales que superan la ficción, personas dulces que albergan un sombrío laberinto.
Un besito, Azulia.
Complicados y fascinantes en todos sentidos, seres humanos

Carmen Andújar dijo...

Es dificil saber qué es lo que pasó por la mente de esa mujer, desde luego se debió de volver loca.
Muy bien narrado
Un abrazo

Pepe dijo...

Pienso que la maldad de una mente perturbada no es tal. Es una enfermedad, un arranque de locura, una enajenación de terribles consecuencias. No es fruto de la consciencia y por tanto, es ejecutora, pero nunca responsable de ese acto terrible.
Un abrazo.

Sindel dijo...

Es un enigma lo que se esconde trás esas mentes perturbadas, descifrar que es lo que los lleva a cometer semejantes crímenes es algo muy difícil. A veces se puede pensar que lo hacen sin darse cuenta, otras veces lo planean de antemano, pero es tan rebuscado el pensamiento en esas personas que jamás se llega al orígen de su acto.
Un relato fuerte, que toca un tema tremendo y lo hiciste muy bien.
Un beso.

G a b y* dijo...

Estos son esos casos que horrorizan pero a la vez me dejan un sentimiento de compasión, porque me cuesta creer que sea maldad lo que incite a una madre a algo tan tremendo, sino un trastorno mental muy grave. Seguro que ni siquiera tiene conciencia de lo sucedido, Más conmueve la historia que compartes Azulia, porque se basa en un hecho verídico, Realmente impacta.
Besos!
Gaby*

Neogéminis dijo...

A estas alturas la justicia tendría que saber distinguir a criminales de enfermos, y actuar en consecuencia.

un abrazo

Cecy dijo...

Una condena las enfermedades que llevan a los sujetos a perder la razón hasta el máximo de cometer crímenes.
Difícil. Se dan de bruces los sentidos al leer.

Un abrazo

Jorgelina D dijo...

Me estremeció tu relato. Los cuestionamientos que haces al principio. La mente humana a veces es un verdadero misterio. El caso que presentas tiene matices terribles, pero a la vez esa mujer, parece no comprender lo que hizo. Terrible y mas aún cuando se trata de un caso real.
¡Saludos Azulia!

San dijo...

Triste historia y triste final para una mujer enferma, pero que pena de niños.
Besos Azulia.

Alfredo dijo...

Un diálogo curioso, con cierta abstracción, lógico de una mente dispersa y todavía atónita por los acontecimientos que la tendrán esclava toda la vida... dentro o fuera.
El relato es muy periodístico y está lleno de detalles literarios muy conseguidos
Besos.

Recuerda que tienes que poner el enlace con el Blog convocante para que tus lectores puedan seguir el grueso de los relatos. Es este caso es: http://thedailyplanetbloggers.blogspot.com.es/

Charo dijo...

Muy impactante tu relato sobre todo sabiendo que es un caso real. Lo has narrado muy bien. Me llaman la atención los nombres como reclusorio o custodia ja ja, aquí decimos centro penitenciario y funcionaria.
Un beso

Anónimo dijo...

te felicito por el relato, debiste tener mucho valor para ver de frente a esa señora,...despues de lo que hizo que no tiene nombre...la bien llamada hiena de queretaro...he leido mucho sobre los acontecimientos y no dejo de impactarme por lo que pudo cometer esta persona....siento una inmensa pena por los niños...por sus almas inocentes....no merece un niño morir asi.....una injusticia y ojala que nunca salga de la carcel...por el bien de la sociedad...

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